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Autor Tema: West Transafricana 2011  (Leído 10481 veces)
Jota
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« Respuesta #90 : Mayo 08, 2012, 12:16:25 »

La noche de los elefantes. Pueblo de Lopé

Ya he dicho que hemos acampado dentro del recinto alambrado de un pequeño motel que tiene un jardín de hierba enorme sin nada salvo cuatro árboles en un extremo y dos cerca de las casas al lado de la valla de alambre y precisamente allí es donde montamos las tiendas a escasamente dos metros de dicha valla. Pues estábamos durmiendo bajo el árbol porque estaba liso ahí y para que no nos molestara tanto la luna llena, Mar en su tienda, Emilio en la de Paloma situada enfrente y Paloma y yo al aire libre pues hacía mucho calor y se estaba bastante mejor y parecía que no había bichos. De repente me he despertado por unos ruidos muy fuertes al lado de nosotros, me incorporo medio dormido y veo unas cosas muy grandes moverse, abro bien los ojos y lo que veo me despeja del todo, a dos metros de nosotros había una pequeña manada de elefantes que hacían un ruido bestial al andar y arrancar ramas para comer. Despierto a Paloma que también se queda atónita ante la vista de semejante espectáculo pero yo recordé al momento lo que nos dijo esa tarde el guía, que no están habituados todavía a la presencia  humana y que pueden ser peligrosos. De repente Mar saca la cabeza por la puerta de la tienda y nos pregunta que pasa y le contestamos que hay elefantes como si fuera lo más normal del mundo, había cinco y me doy cuenta que están en el  jardín dentro ramaleando la hierba. Este espectáculo duro unos pocos minutos y el ver a los elefantes con una perspectiva  desde casi el suelo hacía que parecieran más grande de lo que en realidad debían de ser, de unos tres o cuatro metros a la cabeza pero parecían de mayor tamaño. En esto que de repente el más grande de todos y que era el más cercano, se vuelve inesperadamente hacia nosotros, levanta la cabeza con sus grandes colmillos a la vez que despliega las orejas y llevando la trompa a su punto más alto barrita a lo bestia. Yo di un salto aunque volví a agacharme pero el elefante dio dos pasos hacia adelante y yo pensé que pisaba la tienda de Mar con ella asomada que ni se movió. El resto de los elefantes comenzaron a salir del recinto al trote y tan bruscamente como se había enfrentado, el gran elefante dio la vuelta y desapareció. Dejé pasar unos instantes y me levanté comprobando que la valla la habían tirado y pisoteado pese a ser de espino y los barrotes de hierro. Salí pasando por encima de la alambrada y pude escuchar el sonido de los elefantes que se alejaban hacia la selva. Regresé y nos quedamos un ratito hablando de lo que acababa de pasar porque fue algo impresionante. Todavía no sé bien lo que sentí porque jamás lo había sentido pero fue bestial aunque también pase miedo. Los elefantes no nos picaron pero sí que lo hicieron unos bichitos que no sé que eran y que me dejaron llenos los dos brazos de picaduras a lo bestia aunque no siento ningún tipo de picor.

7 de mayo de 2012. Libreville

Nos levantamos esta mañana y otra vez hablando de los elefantes y de lo que se había perdido Emilio por estar tan profundamente dormido. Habíamos quedado en el bar del pueblo con Luis y los otros para desayunar juntos y a pesar de habérselo dicho a la dueña que íbamos a ir, no estaba abierto, quizá porque ayer para desayunar sólo tomamos café o porque no comimos allí, el caso es que no había nadie y hemos desayunado de lo nuestro pero sin que el café estuviera caliente. Nos hemos puesto en marcha y en la pista nos hemos encontrado nuevamente a los australianos en su coche y que habían parado al lado de un camión que resulta que era el camión de los españoles que no pude ver en Kribi. Se llaman Evaristo y Ana y son encantadores y el camión es precioso, por dentro parece un barco pues es todo de madera y es que ya se dieron la vuelta al mundo en barco en unos cuantos años y ahora están recorriendo África y tienen dos años para ello de los que ya llevan siete. Podéis seguir sus aventuras en www.calce-team.blogspot Nos hubiera gustado quedarnos más tiempo con ellos pero tras la foto de rigor nos despedimos porque teníamos que seguir y porque había miles de mosquitos pequeños que se te metían por todos lados y se quedaban pegados en el sudor, teníamos que hablar moviendo las manos por la cara para que no se metieran por la boca o en los ojos.
Por fin tuvimos noticias de Jordi y resulta que estaba con malaria, el día que nos cruzamos y que le vi como triste es que se encontraba ya malo pero no pensaba que tuviera el paludismo aunque no pudo seguir conduciendo. Ha sido esta mañana cuando le ha dado la crisis fuerte y Elvira lo ha estado cuidando poniéndole compresas de agua en la cabeza para aliviarle un poco. Jose Manuel también le ha cuidado y a los dos les agradezco muchísimo los cuidados y atenciones que han tenido con mi gran amigo (aunque a veces nos peleemos).
Cuando le dije a Luis que si querían que ellos siguieran porque nos íbamos a Libreville y no hacía falta que fuéramos todos, nos dijo que también se venían, que si fuera por papeles o averías que no pero por uno del grupo y más Jordi que es amigo suyo, pues que tiraba con nosotros y aquí que nos vinimos. Según nos acercábamos a la costa, hacía más calor y se sudaba más. La selva se fue degradando y cada vez había más casas a lo largo de la carretera. Llegamos a la provincia de Estuario que está llena de ríos que desembocan en la gran ría donde está la capital. Cruzamos varios ríos de más de doscientos metros de anchura y vimos grandes colas de camiones parados que se prolongaban durante kms porque resulta que no pueden cruzar los puentes y deben hacerlo en barcazas. Llegamos a la ciudad y como tenía la coordenada, nos dirigimos siguiendo el camino más corto que no era por lo turístico de la ciudad precisamente pero llegamos perfectamente cruzando unos barrios que dejaban un poco que desear y ya cerca del alojamiento donde se encontraba Jordi, al coche de Jordi Fernández, al pasar, unos chavales le dieron unos golpes aunque yo creo más bien que fue por hacer la gracia que violencia pero yo no lo vi así que realmente no lo sé. La ciudad, por estar en la costa tiene una humedad tremenda y, además, hace calor por lo que estamos venga a sudar.
Lo primero que hicimos fue ir a ver a Jordi y ya estaba muchísimo mejor, lo peor había pasado por la mañana y se alegró de vernos allí más que nada porque nos dijo que no fuéramos para no retrasar el grupo. Hablé con nuestro doctor Salas que dijo que lo que estaba haciendo Jordi era lo correcto pero de todas maneras mañana nos dirá si debe hacer algo más o no pues es la octava vez que le da a Jordi y hablará con los de Sanidad Exterior para verificar. Jordi dice que nos marchemos mañana pero Dios dirá, todo depende de cómo se levante pero en principio creemos que necesita reposo en condiciones.
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« Respuesta #91 : Mayo 15, 2012, 04:37:57 »

8 de mayo de 2012. Libreville

Esta mañana parecía que Jordi estaba mejor e incluso temprano se ha marchado sólo a la gasolinera a por un zumo. Por otro lado, un expedicionario por fin ha dado los buenos días a otros dos a los que no les saludaba desde hacía tiempo, así que todo parecían buenas noticias por la mañana y nos encontrábamos alegres. Sin embargo, al volver de desayunar y cambiar dinero había una montada tremenda porque Jordi el otro día, a pesar de que todo el grupo menos José Manuel querían ir a la reserva, se negó a ir y por tanto, llevarles, por otro lado tenía el coche roto pero en la gasolinera lo arreglaron y aunque la gente le dijo que fueran, volvió a negarse y no fueron a la reserva. Que ocurre, que al contarles las cosas que hemos visto y que se han perdido, se han cabreado contra mí porque dicen que Jordi les dijo que se desmontaba un sillón suyo  trasero y se ponía en mi coche, cosa que no se puede hacer porque como el seguro es para cinco ocupantes, los anclajes de la tercera fila los tengo usados para otras cosas y no se pueden quitar, la ventana está tapada y mi seguro, como ya he dicho, es de cinco ocupantes y no de más. El caso es que en vez de enfadarse con Jordi que tenía la obligación de haber hecho lo que dijera la mayoría del grupo, se cabrean conmigo. Yo no estaba delante pero el ambiente fue muy desagradable por lo visto y salieron a colación viejas rencillas. Que mal ambiente y que pena. El grupo de Luis, como no les apetecía estar allí y realmente no sirve para nada que lo hagan, pues ha continuado por la carretera para ir a Lambarené donde nos esperarán. Sabemos que hasta el cruce es carretera y de allí hasta Lambarené no sabemos si continúa o es pista pero desde allí a Dolissie en Camerún es todo pista que estará bien o llena de barro según haya llovido. Cuando se fueron Jordi estaba durmiendo y no queríamos despertarlo y cuando lo hizo se encontraba bien pero muy cansado y sin ganas de moverse, lógico, así que nos hemos quedado aquí.
La gente de esta ciudad es muy amable y no hay prácticamente moto alguna ni taximotos. Se ve la zona del paseo marítimo muy moderna con buenos edificios y los coches son muchos pero sin embargo luego por la carretera no hay casi ninguno.
Nos fuimos a comer y a por comida para Jordi que ya le empezaba a comenzar el hambre y en un bar trabamos amistad con un grupo que estaba sentado a nuestro lado y al final nos invitaron a cervezas, correspondimos, nos invitaron a comer trayendo carne y pasamos un  rato muy entretenido.

9 de mayo de 2012. Lambarene

Parecía que íbamos a tener buen tiempo por Gabón pero no ha sido así, de madrugada ha caído una buena tormenta y ha estado lloviendo bastante fuerte, así que por la mañana nos hemos levantado con agua, ideal para cargar el remolque pero menos mal que donde se puso el remolque estaba bajo techo. A la hora de meter todo en el remolque Elvira ha discutido conmigo por lo de no haber ido a la reserva, así que como Jordi ya se encontraba bien y podíamos seguir el viaje, la he dicho que fuéramos a hablar los tres ya que la culpa no era mía. Hemos continuado la discusión y al final hemos llegado a la conclusión de que si no se podían venir todos, se debería haber sorteado las plazas, por lo que he reconocido a Elvira que en eso tenía toda la razón y me he disculpado. Tras esto las aguas han vuelto a su cauce y a la hora de la comida cuando hemos parado en un pueblecillo, hemos comido todos juntos hablando los unos con los otros como al comienzo del viaje y eso me ha dado muchísima alegría y desde luego se viaja mucho más a gusto con este ambiente agradable.
Como hemos dicho, Jordi se ha levantado bien y hoy se ha tomado su tercera dosis de Malarone con lo que termina el tratamiento. La verdad es que tenía muy buena cara y por eso nos hemos puesto en marcha pero al rato de ir por la carretera entre la selva y la lluvia, se ha puesto a vomitar y el resto del viaje hasta aquí lo ha hecho tumbado en el coche que lo conducía Pere. Como Libreville está al norte, el día que subimos cruzamos nuevamente al hemisferio norte sin habernos dado cuenta y ahora, gracias a Leo que iba atento, hemos pitado al pasar por el ecuador aunque no hemos parado por estar en curva, así que es la tercera vez en pocos días que cruzamos el ecuador. Al llegar a Lambarene nos hemos encontrado a Luis que al ver a Jordi en ese estado le ha dicho que  él le invitaba a pasar la noche en el mismo hotel en el que él estaba. Ha sido un gran gesto y le doy las gracias por ello.
Leo y Vicente, que ahora viajan  juntos en el coche del primero, se han quedado en el hotel y el resto nos hemos ido a buscar alojamiento en un colegio religioso que me pasó nuestro amigo y aventurero Juan de Mariano. Nos ha recibido la madre Maricruz y al principio nos hablaba en francés hasta que se ha dado cuenta que somos españoles y cuando ha cambiado a nuestro idioma, al principio le ha costado pero luego sin problemas, cosa normal porque lleva casi sesenta años en África como misionera. En este lugar lleva diez y tienen un colegio para niños de tres a cinco años. Todos sus alumnos salen de aquí escribiendo y leyendo por lo que cuando se van a un colegio nacional, como van mucho más retrasados, terminan por perder lo aprendido. Para solucionarlo en parte, van construyendo despacio otro aula para poder tener niños con más de cinco años de manera que cuando se incorporen al colegio no pierdan lo aprendido.
En el colegio nos han dejado acampar y hay un baño con agua caliente y todo, mejor que en muchos hoteles. Nos hemos ido a cenar los campistas y el ambiente seguía siendo genial por lo que hemos disfrutado muchísimo en la cena. Al regresar al colegio, me ha llamado mi madre con la que llevaba mucho tiempo sin hablar porque ella me llamaba al número de otro país y porque cuando llamaba yo no la cogía en casa.
El cielo está despejado, es muy probable que no llueva, así que hemos podido mirar el cielo por primera vez en el hemisferio sur y no reconozco ni una sola constelación, todas son nuevas para mí.
Mañana saldremos tarde para que Jordi se recupere bien, siempre y cuando esté en perfectas condiciones de viajar, por ello tiraremos hasta cerca de la frontera con el Congo. A partir de aquí ya no hay carreteras, todo pistas y tenemos conocimiento de cómo están gracias a Javier Carrión del foro de Aventura-África que me lo ha detallado todo por tramos pero esperamos que no llueva mucho para no encontrar mucho barro que nos retrase más, pues ahora tenemos el problema de que debemos entrar en Angola antes del veintiséis de este mes. Así que ya estamos mentalizados para irnos al Congo por fin donde vamos a encontrar lo más duro del viaje si hay lluvias, esperemos que el remolque pase bien y no tengamos problemas con él.
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« Respuesta #92 : Mayo 15, 2012, 04:41:49 »

10 de mayo de 2012. Ndendé

Esta mañana Jordi se ha levantado bien aunque débil por no haber comido. Tras la reunión informativa hemos salido sobre las doce como dijimos ayer para que  Jordi pudiera descansar más pero a pesar del tiempo que han tenido todos, cuando salíamos se han tenido que ir a repostar y comprar, pero bueno, al final ya estábamos todos y nos hemos puesto en marcha. Hacía un calor tremendo. En vez de una pista hemos encontrado una carretera bastante nueva hecha por la empresa española “Acciona” que nos ha permitido recuperar tiempo. Sobre las dos de la tarde hemos encontrado una zona para parar a comer con unos kioscos con buena sombra y una pequeña cascadita donde refrescarse, así que hemos parado para comer allí aunque a Jordi Fernández le ha parecido mal que lo hiciéramos porque decía que habíamos salido hace poco y ya estábamos parando pero en la explicación ya se dijo que se pararía a comer y nadie protestó, de hecho unos cuantos lo han agradecido porque ya tenían hambre y a Jordi le ha venido muy bien pues le ha permitido refrescarse y sentirse mejor.
Jordi se encuentra demasiado débil para conducir, así que para que lo pudiera hacer habríamos debido esperar unos cuantos días más con la consiguiente pérdida de tiempo pero Pere se ha ofrecido para hacerlo por lo que él dirige el coche. La carretera era buena y sin nada de tráfico pero la limitación de velocidad estaba en 80, circulábamos a cien, velocidad más que de sobra ya que no conocemos la carretera y aquí conducen muy mal siendo muy fácil encontrar un vehículo en sentido contrario o parado en medio de una curva sin visibilidad o que de repente esté cortada, además, el vehículo que lleva el remolque no puede exceder esa velocidad ya que la frenada aumenta muchísimo y por otro lado, Pere es la persona mayor de todo el grupo y se cansa lógicamente, más que el resto. Primero ha sido Leo el que se ha quejado de la velocidad y se ha ido y un poco más tarde, Jordi Fernández de malas maneras también lo ha hecho saliendo a todo meter y dejándonos una nube de humo negro  tremenda y es que su coche echa más humo que el resto de los vehículos juntos.
En Mouila nos hemos vuelto a encontrar todos y hemos continuado juntos ya por la pista pues la carretera acababa allí. Al poco de empezar a circular por la pista, ha pasado un camión grande en dirección contraria a todo meter y una piedra que ha lanzado, ha dado en el parabrisas del toyota haciendo un agujero. Del golpe ha lanzado miles de trozos muy finos y pequeños del cristal que ha sido imposible quitar y menos mal que llevaba las gafas puestas. Dentro de lo malo ha sido un poco más arriba de la posición de los limpiaparabrisas y no me molesta para ver, le hemos puesto cinta americana por los dos lados y un poco de esmalte en las rajas aunque una de ellas ha crecido un dedo más. La pista era buena y nos permitía ir a buena velocidad y de repente entramos en una zona llena de charcos y al poco comenzó a llover un poquito, ver rayos y escuchar truenos pero pronto nos alejamos de la tormenta para llegar a Ndendé. Repostamos en la gasolinera Total de la entrada y como había un hotel allí, pues la gente se quedó pero yo tenía la coordenada que me había pasado mi amigo Fermín de cuando estuvo con su camión, de una misión católica en la que poder alojarse barato pero estaba lleno aunque allí nos dijeron que fuéramos a la asamblea que también tenía habitaciones. A pesar de las indicaciones de las monjas de la misión, no encontrábamos el lugar por lo que le preguntamos a una mujer enorme que directamente se subió al coche para llevarnos y eso que estábamos al lado pero no había habitaciones por lo que nos llevó a otro motel que estaba bien. Cuando volvíamos a la gasolinera para decirles lo que habíamos encontrado, le dijimos a la mujer que la dejábamos donde quisiera pero se negó a bajarse del coche porque quería vernos instalados, así que se vino con nosotros al otro hotel. Mientras le decía a Jordi lo que teníamos, la mujer del restaurante le dijo a Paloma que esa señora era su hermana y que por el favor que nos había  hecho debíamos invitarla a comer, cosa a la que se negó, lógicamente, Paloma. Fuimos nuevamente con la mujer al hotel para decir que queríamos las habitaciones y ya parece que se quedó más tranquila y accedió a que la lleváramos a su casa que no estaba lejos del hotel.
Cuando llegamos al hotel de la gasolinera para cenar con todos, tras haber esperado muchísimo nos encontramos con que todo el mundo tenía buenas raciones y justamente los que no dormíamos allí, las teníamos pequeñas pero es que la especie de pisto que nos sirvieron era mucho menos que una pequeña tapa y encima nos quería cobrar como si fuera un plato normal. Al final accedió a bajar el precio y le pedimos las patatas que faltaban y nos dijo que no había porque se las habían puesto a los del grupo de la otra mesa y se las habían comido. Le pedimos pan una vez y que no lo traía, se lo pedimos otra y nada y a la tercera ya dice que no tiene por lo que me cansé de que nos tomara el pelo y aunque había comenzado a comer el plato ridículo le dije que si no tenía pan, yo no tenía dinero y que no quería la cena tan ridícula que nos había puesto y me marché al coche a esperar a los otros que no tardaron en venir. Lo que más me ha molestado ha sido la hora que he perdido allí para nada y ahora estoy casi sin cenar y digo casi porque Emilio, con el que comparto la habitación ha sacado chocolate y ron miel pero he comido poco porque no le quedaba mucho pero le he agradecido el que lo compartiera conmigo.
Aunque la frontera está a unos treinta o cuarenta kms, aquí hay que hacer formalidades aduaneras mañana.

11 de mayo de 2012. Frontera Gabón – Congo Braza

Nos hemos levantado temprano y al ir a pagar resulta que no había nadie por lo que metimos el dinero en un sobre y lo empujamos por debajo de la puerta donde ayer estaba la mujer que nos atendió. Desayunamos a todo meter en un maquis porque iba a ser la hora de la explicación y salimos para el hotel donde estaba el resto de la gente. La gente no estuvo puntual pero es normal porque les hemos ido dejando, dejando y ahora poner horarios cuesta un poco pero la culpa ha sido nuestra. Tras la explicación del día en la cual se habló del tema de la velocidad, salimos hacia la gendarmerie que estaba allí al lado y que abrían a las ocho. Tardamos hora y media porque todos los pasaportes los escaneaban y metían los datos en el ordenador a parte de hacer fotocopias de los pasaportes. Preguntamos si había que hacer algo más y nos dijeron que no, que tirásemos pero menos mal que Jordi estaba al quite (ya está bastante mejor aunque sigue sin poder conducir) y en la oficina de al lado preguntó y le dijeron que allí sellaban el carnet de passage pues lo han cambiado y no se sella cerca de la frontera. Lo hicieron en un momento y partimos.
Charlando, a la salida del pueblo me fui por la carretera en dirección contraria pero todos se dieron cuenta rápido y me llamaron. Por el camino hablamos con Eva porque ya no puede ir a Pont Noire porque no le dan el visado así que la recogeremos en Luanda y de paso nos traerá algunas cosas que necesitamos. El camino no es una pista ancha y principal sino más bien estrecha en la que dos coches no caben y ya no va por la selva sino por una especie de sabana que ahora con la lluvia está verde y de grandes hierbas. También se van pasando pequeños pueblos dispuestos a lo largo del camino.
De repente Jordi Fernández nos avisa por la emisora de que el coche les falla como ayer (no sabía nada de eso pero por lo visto le fallaba y al cambiarle el filtro del combustible se acabó el problema). Pensamos que aunque sea raro, igual su coche es más sensible al combustible malo o que el otro filtro estaba defectuoso, el caso es que se lo cambia José Manuel pero sigue funcionando mal y se termina parando sin que consigamos arrancarlo. Entre José Manuel y Leo, que llevaba una cantidad de material para reparar un coche, tremenda, le miran todo pero no terminan de dar con la avería. Se llama a España a un jefe de taller de la Land Rover que les explica una serie de comprobaciones que dan como fruto el saber que la bomba que manda el gasoil al motor no va bien. Con otra llamada se enteran de que los fusibles van debajo del asiento del conductor y ahí encuentran el relé de la bomba que está mal, pero no hay otro, así que se limpia se vuelve a poner y el coche arranca perfectamente y puede circular. Esto nos llevó toda la mañana. Nos ponemos en camino y a los pocos kms el coche se vuelve a parar, se desmonta nuevamente el sillón y todo parece normal salvo que falla el relé pero Leo encuentra un relé igual y lo cambian, el coche arranca perfectamente y seguimos… un par de kms. Si el coche paraba cinco minutos, andaba dos minutos antes de pararse y como así no podíamos seguir, lo enganchamos a mi coche con la barra de remolque también de Leo y llegamos hasta la aduana donde pidieron ver los carnet de passage para comprobarlos pero nos dijeron que allí ya no los pueden sellar. Aunque era pronto, era demasiado tarde para entrar en el Congo pues no sabíamos donde podríamos dormir con seguridad, así que preguntamos al jefe del puesto si lo podíamos hacer allí y nos dijo que no, que lo hiciéramos en el siguiente control a diez kms. Nos vinimos hasta aquí, les dimos una ficha del grupo con todos los datos y con eso fue suficiente. Les pedimos que nos dejaran acampar y nos llevaron a una explanada con hierba un poco más lejos donde montamos el campamento. Hoy tan solo hemos hecho 58 kms en todo el día, ya veremos mañana.
Jordi vino a decirnos si queríamos ir al río  a bañarnos que estaba a quinientos metros y que nos llevaban para enseñarnos el camino. Éste no tenía pérdida pues era seguir la pista hasta el río que hace de frontera natural con el Congo pero no habían quinientos metros sino un par de kms. Fuimos acompañados por dos gendarmes y un montón de niños que iban jugando al fútbol con nosotros pero sobre todo con Carles que sí que parecía que dominaba más que el resto de los que íbamos y con Joan. Casi todos los niños llevaban la mochila y un machete más o menos grande o algún utensilio de huerta como azadones diversos. Cuando llegamos allí, se presentó un oficial congoleño para pedirnos que no pasáramos de la mitad del puente en adelante pues era ya Congo y lo mismo en el río, que no se podía nadar a la otra orilla aunque todos los niños lo hacían.
La tarde estaba nublada en plan de caer una buena tormenta pero no llovió, vimos rayos lejos pero aquí nada de nada por suerte ya que si nos llueve el estado del camino será muy malo. A partir del puesto de control y la barrera, el camino hacia el Congo se estrecha considerablemente y ya no caben dos coches que se crucen.
Al regresar, ya de noche, nos fuimos a buscar un bar en el pueblo aunque tras haber visto el pueblo al pasar, dudábamos de encontrarlo y más con cervezas frías. Por el camino vimos muchas luciérnagas y muchas de ellas volaban con su lucecita encendida, era una pasada verlas. Todas tenían la luz blanquecina o verdosa pero vimos volar uno con luz rojiza. Pues encontramos un bar grande con mesas fuera, gente bailando con la música muy alta y otro sin música y  más tranquilo que más bien era una tienda donde tenían cerveza fría. No estaba helada pero como no hacía calor estaba buena.
La frontera congoleña abre a las siete, así que hemos quedado con todos para que a las siete tengamos la reunión explicativa y ponernos en marcha.
Quiero agradecer muchísimo el trabajo que han realizado desinteresadamente Leo y José Manuel sin importarles ponerse perdidos de gasoil y a pleno sol. Muchas gracias a los dos.


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« Respuesta #93 : Mayo 15, 2012, 04:43:06 »

 12 de mayo de 2012. Malolo. Congo Braza

Afortunadamente no ha llovido por la noche. Antes de ponernos en marcha, ha venido el jefe del puesto Gabonés para acompañarnos a la frontera y que no tengamos problemas. Solo era, como vimos ayer, un km y medio o dos por un camino sin bifurcaciones ni nada pero yo creo que lo que quería era asegurarse que nos íbamos de una vez. He enganchado al land rover de Jordi F. y hemos cruzado al Congo Braza. Nada más entrar nos han sellado el pasaporte y nos han confirmado que en la frontera te hacen el visado, nos han enseñado los papeles y todo y que sólo cuestan 25.000 francos cefas, mucho menos que en el consulado. Han sellado los carnet de passage y a mí me han hecho una autorización de entrada para vehículos en vez de un passavant que me ha costado 10.000 francos.
Hemos continuado por el estrecho camino y pronto hemos llegado a las zonas complicadas pero como no había llovido no presentaban problema salvo para el coche con el remolque. Afortunadamente para mí, el land rover arrancó y fue por sus propios medios durante unos cuantos kms y no tuve que tirar de él en el barro. Encontramos zonas de grandes charcos que se podían bordear ya que si nos metemos, como tienen la altura de las rodadas de los camiones, nos hubiéramos quedado, de hecho en una zona con barro de las primeras, entré con las ruedas de un lado en la rodada del camión y las otras por fuera y el coche se fue  inclinando mientras avanzaba hasta que el eje de dio por debajo pero en reductora salió marcha atrás sin mayor problema salvo la inclinación.
El camino era algo aburrido porque estaba franqueado por hierbas altísimas que impedían ver el paisaje. De vez en cuando el algún alto veíamos grandes zonas de sabana y la selva al fondo. Pasábamos pequeños pueblos que estaban situados a lo largo del camino y con sus cementerios a la entrada o salida y casas con las tumbas delante. La gente nos increpaba algunas veces y otras parecían ponerse contentos por nuestra llegada pero en todos los casos siempre pedían dinero, balones y más cosas. No era realmente un ambiente agradable.
Por la tarde el paisaje cambió y aparecieron unas colinas verdes por la hierba y que parecían de terciopelo, eran muy bonitas y ya seguimos bordeando las colinas todo el rato. Aunque el camino no era malo no podíamos circular muy rápidos y hemos parado en un pueblecito a dormir porque se ha puesto el sol y todavía nos quedaban 40 kms  para llegar a Dolissie y por seguridad no hemos querido circular por el camino de noche. Hemos visto pasar por el pueblo varios camiones cargados de troncos a toda velocidad como si no existieran los niños ni nada, igual circulan de noche porque por el día no hemos encontrado ni uno.
Hemos encontrado muchos pajaritos a lo largo de la ruta, había unos rojos y negros preciosos, había otros amarillos y unos oscuros con una colita cuatro veces la longitud del pájaro que volaban hacia arriba y hacia abajo.
El ambiente del grupo es muy bueno y Mar está haciendo unas lentejas que deben estar riquísimas. Estamos en una zona vallada arriba del pueblo y nos llega el sonido de cánticos que parecen ser de mujeres, a ratos paran y a ratos continúan. Las estrellas las vemos muy bien y muy bonitas pero en el horizonte hay nubes con tormenta porque las vemos iluminarse pero no escuchamos nada.
El coche de Luis en todo el día no ha podido abrir el portón trasero y al ir a acampar tampoco pero finalmente Joan ha conseguido medio meterse por entre las cosas de detrás y ver que había una bolsa que parecía pillada de la cual tiró permitiendo la apertura del portón con gran alegría de ambos.

13 de mayo de 2012. Pointe Noire

Pasamos una buena noche pero al levantarnos había mucho rocío y yo que había dormido fuera tapado con una mantita, lo tenía todo mojado pero mientras probaban varias cosas para arreglar el land rover con el sol que salió, se secó todo perfectamente. Había un pozo (me imagino que habría otros también) que para acceder a él la gente del pueblo tenían que subir hasta arriba donde estábamos, bajar por el otro lado por una cuesta más larga y luego, cargados, hacer el camino a la inversa que tontamente podía ser un km de ida y otro de bajada. El lugar donde dormimos resulta que era el colegio por lo que vino el jefe del poblado primero y luego el profesor para saludarnos. Luego nos obsequiaron con una bolsita de  tomates, algo que casi no hay en ningún poblado de por aquí.
Continuamos por la pista remolcando al coche de Jordi F. y tranquilamente llegamos al final de la pista en una rotonda donde comenzaba la carretera. Estaban indicadas todas las direcciones así que sin problema cogimos el desvío hacia Dolissie. En el pueblo le habían dicho a Jordi Fernández la dirección y nombre de un mecánico que tocaba la marca de su coche aunque era posible que ya no trabajara. Encontrar la calle fue fácil pero encontrar al mecánico nos costó y es que resulta que ahora es un señor muy mayor que no debía trabajar por lo menos desde hace diez años pero el caso es que se vino a ver el coche e intentó arreglarlo aunque no era capaz ni de quitar una tuerca el pobre. Como ya casi era la hora de comer, nos quedamos para no tener que parar dentro de un rato. Estábamos al lado del estadio y se estaba llenando de gente porque había un partido entre un equipo local, creemos que el primero de su liga, contra un equipo nigeriano. La gente era muy amable pero nos fuimos pronto del lugar porque se veía que la gente estaba bebiendo y no queríamos problemas Había gente bailando, otros iban pintados con los colores de su equipo y montones de coches que iban pitando con las banderas ondeando y la gente subida dando gritos. Luis y Jordi Baldrich que no llegaban, algo extraño porque siempre es muy puntual Luis. Mientras, apareció una persona que se identificó enseñándonos su placa de policía de inmigración y tras preguntarnos si teníamos todos los papeles, sin necesidad de enseñarle nada, nos explicó que retroceder cuando volviéramos de arreglar el coche en Pont Noire hasta Minduli, era muy largo y que, además, había llovido muchísimos por esa zona por lo que nos enseñó otro camino que bordea Cabinda pero que nos dijo que no era apta para los turistas aunque si le llamábamos podía hacernos un pase y desde la frontera a Matadi teníamos sólo dos días. Ya veremos que hacemos pero parece una buena opción. Cuando por fin llegaron los otros, nos explicaron que el coche de Luis no arrancaba y les costó muchísimo ponerlo en marcha
El remolcar al land rover hacia la costa fue duro ya que había un puerto largo y con una buena subida y se calentaba el aceite de la caja de cambios muchísimo, al final, en primera y despacito lo pudimos subir. La carretera, aunque muy buena (era nueva) tenía constantes subidas y bajadas por lo que el consumo del coche subió a más de treinta l. y pese a haber salido con más de un cuarto de depósito, al llevar 60 kms tuvimos que parar para echar más del Jerry que llevaba y un poco que sacó Jordi F. de su coche chupando y que dieron para llegar por los pelos a la ciudad a la que llegamos de noche  y con un tráfico impresionante. En el recorrido hasta la ciudad las frenadas eran complicadas porque tenía que parar las casi siete toneladas de los dos coches aunque Jordi me ayudaba pero aún así la frenada se alargaba muchísimo y tuve un gran susto porque en un punto había una serie de niños a ambos lados y justo cuando íbamos a pasar, una niña pequeña cruzó corriendo y aunque intenté dar un frenazo, fue imposible y no la atropellamos por los pelos afortunadamente.  Paramos delante de un hotel para organizarnos y tras una hora de estar pensando que se hacía, finalmente nos vinimos el coche de Jordi B y el mío al Albergue de mi amigo Xavi y los otros se quedaron allí. Xavi nos invitó a una cerveza mientras cenábamos algo y nos contaba cosas de por aquí y finalmente nos fuimos a acostar. El albergue está pegado al mar y podíamos escuchar perfectamente las olas.
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« Respuesta #94 : Mayo 15, 2012, 04:46:30 »

14 de mayo de 2012. Pointe Noire

Cuando he abierto los ojos, lo primero que he visto desde mi colchón ha sido el océano, unas olas de caballo y como no me iba a meter al mar con esas olas me he seguido durmiendo. Hoy no hemos madrugado nada y nos hemos metido un buen desayuno aquí que nos ha costado de acuerdo a lo que nos ha gustado. La verdad es que todo en esta ciudad es carísimo.
Nos hemos ido a la ciudad y nos hemos metido por un camino para saltarnos el peaje porque ya vamos justitos de dinero y aquí los peajes cuestan el doble que en los otros países. Hemos ido a la calle principal para ir a un cíber. Los coches que veíamos eran todos carísimos y no veíamos alguno sino que todos eran buenos y caros, hasta un porsche cayen con una preparación preciosa. El caso es que por conectar mi ordenador en el cíber me pedían cinco mil francos, diez veces más que en otros países. Por supuesto nos hemos ido y hemos encontrado un bar en el que nos han cobrado dos mil por una hora, que sigue siendo caro pero bueno. Hemos comido por ahí cerca y yo he tomado una hamburguesa que me ha parecido riquísima. Tras la comida hemos ido al lugar donde Vicente nos había dicho que estaban con los coches para arreglar el land rover pero ya no estaban aunque el jefe de allí nos ha explicado el problema que resulta que es que el td5 no lleva bomba de inyección sino inyectores bomba y eso es precisamente lo que se ha estropeado por el gasoil. Aquí no se arregla, hay que mandarlo a Brazzaville. Hemos ido al hotel a buscarlos pero no estaban ya allí y de paso hemos soldado una barra de la baca. Hemos regresado al albergue donde hemos estado charlando con Javi que nos ha contado muchas cosas de por aquí y por fin ha llegado Jordi con José Manuel que nos han informado de que mañana van a repatriar el coche de Jordi y que Jordi y Carles irán en los asientos traseros del coche de Jordi Baldrich pero por lo menos llegarán a Sudáfrica. Ya estamos en contacto con Transitex, la empresa que se va a encargar de repatriar los coches desde Sudáfrica para  que se haga cargo de devolver el land rover a España desde aquí y mañana nos explicarán que hay que hacer.

Xavier Goffin. Congo

De origen francés, ha pasado gran parte de su vida entre España y África y yo le definiría como una mezcla de empresario y aventurero. Estuvo en Costa de Marfil hasta que comenzó la guerra y lo tuvo que dejar todo allí y comenzar de nuevo en España donde tuvo una agencia de viajes que funcionó muy bien mientras duró, además, en ese tiempo montó otra empresa para llevar gente a Marruecos con quad pero no funcionó como esperaban y vendieron los toyotas africanos que tenían en España. La forma de conocernos fue muy curiosa, yo vi el anuncio de la venta de sus coches y me puse en contacto con él, me fui con Enrique, Nico y Pepelu a verlo a Málaga y el coche nos convenció por lo que dejé una señal y regresé a Madrid a por el dinero. Cuando lo tuve, le llamé para decirle que iba a Málaga y que si había mucha gente, que si esto y lo otro, que perdí el tren. Me saco el billete para el día siguiente, le llamo y me dice que no hay problema y al día siguiente, estando en la estación vuelvo a perder el tren, así que muerto de vergüenza le llamo de nuevo y me dijo que cuando estuviera dentro del tren el día que fuera, que le llamara que no se iba a mover de su casa y a la tercera fue la vencida y pude comprar el coche. Regresé con él a Madrid, lo dejé delante de la puerta de casa y me lo robaron en menos de una hora. Como paso el tiempo y no aparecía y me dijo que tenía varios, le compré finalmente el de su socio. Mantuvimos el contacto y como no puede parar quieto, metió en un conteiner grande dos pegasos del ejército y se fue para el Congo donde hacía poco que había acabado la guerra. Así comenzó su aventura en este país y ahora tiene varios negocios entre ellos unos bungalós en la playa que son una pasada y que recomendamos altamente. Como habíamos perdido el contacto desde que vino al Congo,  al hacer la transafricana me localizó y se puso de nuevo en contacto conmigo y hasta aquí que nos vinimos para verle y desde luego que está en un lugar idílico. Le deseo mucha suerte con todas sus aventuras y negocios.
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« Respuesta #95 : Mayo 15, 2012, 06:47:25 »

ya estas tardando en poner las coordenadas de su camping/bungalows Smiley

Un saludo.

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« Respuesta #96 : Mayo 15, 2012, 07:56:27 »

Hola:

¿Este es el mismo Javier que estubo de gerente en un htl. de Grand Bassam, cerca de Abidjan, en Costa de Marfil...?.

Saludos.
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« Respuesta #97 : Junio 02, 2012, 08:21:24 »

Lo de las coordenadas, si no es urgente, dímelo para cuando regrese y ordene todo pero si lo necesitas, te lo busco.

Podria ser perfectamete el Javier que comentas.

Un abrazo
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« Respuesta #98 : Junio 02, 2012, 08:22:55 »

16 de mayo de 2012. Monasterio benedictino.
Ayer el conductor llamó a su mecánico para decirle que embarcaban el coche para España y éste le contestó que porque no probaban lo que les había dicho hace un par de días pero Jordi contestó que no podían cambiar la electro válvula porque no tenían aquí a lo que el mecánico replicó que sí que la tenían porque la puso él en la caja de recambios para llevar, así que la localizaron y Leo se pasó toda la mañana trabajando en el coche y por la tarde el coche andaba otra vez con la consiguiente alegría de todos. Nosotros pasamos el día en unos atascos de los buenos, luego en el cíber y finalmente en el albergue donde lavó el coche el guarda y le revisé todo, apretando algunas tuercas del diferencial delantero, también tuve que echarle un poco de aceite de motor para que llegara bien a su nivel.
No pudimos despedirnos personalmente de Xavi porque le surgieron unas cosas de última hora pero nos dijimos hasta luego por teléfono.
Esta mañana hemos parado a desayunar en el sitio favorito de Jordi que ha comido café y judías, como Mar, Emilio y Paloma porque yo he preferido espaguetis y José Manuel y Pere y Elvira no han desayunado. Tras reencontrarnos todo el grupo nos hemos puesto en movimiento hacia Dolissie nuevamente y cada vez que tardaba mucho en aparecer por detrás el coche de Jordi, ya pensábamos que se había parado pero no, está perfectamente arreglado.
A partir de Dolissie la carretera se acaba y comienza un camino que lo están asfaltando por lo que dentro de poco será todo carretera. Tampoco ha llovido mucho por aquí porque casi no había barro. El camino discurría entre grandes llanuras llenas de hierba muy alta y al fondo a lo lejos se podía ver la selva. Atravesábamos aldeas en las que se podía ver más pobreza de la que habíamos visto. En muchas de ellas tenían montones de cerdos a los que se podía ver paseando con los cerditos bebés o tumbados en charcas con la cabeza fuera. La temperatura era agradable y sin mucha humedad. Queríamos llegar a Mindouli pero se nos ha hecho de noche bastante antes por lo que nos hemos dirigido a un monasterio benedictino donde nos han ofrecido unas habitaciones y la posibilidad de acampar. Para cenar Mar ha hecho arroz pero la encargada de calcular la cantidad ha sido Paloma que como es de letras pues ha calculado el arroz para uno en vez de para cinco y hemos tenido que hacer un poco de régimen. Pensábamos acampar porque es un prado muy bonito ya que todo está lleno de hierba y parece el norte de España pero se ha puesto a llover un poco y nos hemos metido en una habitación muy grande. Hemos avisado a los que dormían dentro que no cerraran porque no se puede abrir desde dentro y llega Paloma y da un portazo y nos quedamos encerrados todos. Yo pensaba que que haces si te dan ganas de hacer pis y no puedes aguantar o lo que es peor, ganas de ir al váter en plan urgencia porque estas cosas pasan así. Menos mal que se ha puesto a gritar por la ventana, bueno, lo de gritar es mucho decir, pero llamando a Leo, al final éste nos ha escuchado pero no podía venir porque Vicente que duerme con él había cerrado con llave y se había ido, menos mal que en estas a aparecido Vicente y nos ha podido abrir.
La tienda “James Baroud” de Luis ha roto dos tuercas de las que sujetan las varillas al techo de la tienda y no se puede subir bien, la han pegado con una masilla a ver si se arregla. ¡José Rui Santos! ¿Por dónde andas, no decías que eran las mejores? Hay que comprar productos españoles. Todas las noches que acampamos desde Gabón, vemos siempre luciérnagas, la mayoría de un color verde pero también hemos visto algunas de color rojizo como faroles voladores
17 de mayo de 2012. Mindouli
Esta mañana ha amanecido lloviendo un poco. Hemos continuado por la pista hasta llegar a un pequeño pueblo en el que hay un control y desde el que hace tiempo te escoltaban a Mindouli pero ya no, ahora hay seguridad más que nada porque a lo largo del corto trayecto hemos visto varias fábricas de los chinos y todo el trabajo de la carretera exige cierta seguridad que ya parece que hay.  El recorrido al igual que ayer presenta llanuras de altas hierbas y montañas bajas y redondeadas llenas de hierba que dan la sensación de que las colinas son de terciopelo.  Hemos pasado muchos ríos, alguno bastante ancho, siempre por puentes metálicos menos los pequeños que no sé como no se vienen abajo con el peso de los camiones.  Pronto hemos alcanzado a un camión que era complicado pasar pues era un tráiler pero luego hemos visto que había muchos y que iban en caravana, así que nos hemos puesto a la cola y hemos seguido avanzando. La llegada a Mindouli ha sido un caos, los camiones parados, alguno que parecía atascado o estropeado y otros que querían pasar en dirección contraria y los que iban les impedían el paso. Teníamos que buscar a los de inmigración y ver por donde se iba ya que de frente, lógicamente se iría a Brazaville. En esas me ha llamado Eva para confirmar que llega el lunes de madrugada a Luanda y que va a tener que esperar pero claro, el hotel más barato que ha encontrado son 250 euros por noche y si se queda varias noches como seguramente pase, no se va a dejar el presupuesto del viaje en un par de días para hacer de comité de bienvenida. Para colmo de males, Vicente hablándome por la emisora. Me he parado y en cuanto he terminado de hablar con Eva, que se muere de ganas de venir (no voy a usar la escatológica frase que ha usado ella), hemos preguntado y por un camino de cabras hemos llegado a la gendarmerie que nos ha dicho que el jefe de inmigración no estaba, nos han indicado su casa, la última del pueblo y al llegar a ella no estaba pero le han llamado y ha dicho que estaba en el mercado y que ahora venía.
Cuando ha venido, no tenía tinta para el sello y no parecía que tuviera mucha idea de que hacer porque ha sido otra persona la que le iba diciendo lo que debía hacer a cada momento pero bueno, finalmente ha quedado todo hecho aunque al querer ir a la policía para sellar los carnet de passage, ha pasado lo mismo, que no estaban y que le llamaban. No ha tardado mucho en venir pero no tenía el sello, así que lo he llevado a una casa al lado de la oficina y allí estaba el preciado sello y en dos minutos lo teníamos todo y parecía que podíamos irnos ya pero no, resulta que tenía que acompañarnos una escolta militar. Por fin han llegado los militares…, sin coche y al cabo de un rato ha llegado el coche con más soldados. Por lo visto, realmente más que por seguridad nuestra es para evitar que nos llevemos oro, diamantes o cualquier otra chuchería que pudiéramos encontrar por ahí.
Hacemos un par de kms y en el primer charco el coche militar que va delante de todos, se empanza, lo saco pues iba detrás de él, con el winch y se vuelve a atascar pero más lejos, lo vuelvo a sacar pero el winch deja de enrollar, funciona para desenrollar pero no al contrario. Además, rajan una rueda y hay que dejarles un gato porque el suyo no subía mucho. Lo vuelven a intentar y nuevamente se atascan, así que Leo que va detrás de mí se mete y en vez de sacarlo con el winch decide empujarlo sin poner nada entre los dos coches. Lo mueve pero cada dos por tres se empanza y deciden retroceder pero para ello hay que estar desatascando hacia atrás. Leo viene nervioso y no es para menos porque ha abollado su coche y ha roto la protección del radiador y una tubería del aire acondicionado, todo eso al empujar al otro vehículo, de todas las maneras, se debería morder la lengua y no sólo en esta ocasión sino en todas las veces en que salta y se pone a gritar(la razón no la tiene quien grita más alto y si por un casual tienes razón y gritas, se pierde toda la razón). Se cortan árboles y ramas para ponerlos en el camino y el land rover pasa todo el tramo sin problema alguno. Decido que podemos comenzar a pasar coches pero Luis me hace mirar la hora y resulta que llevamos allí más de dos horas y nos queda de luz como hora y media por lo que para evitar tener que acampar en la pista, lo cual puede ser algo imprudente pese a la escolta, decidimos regresar e intentarlo mañana otra vez y si no llueve puede incluso estar más seco y pasarse mejor. Todos los militares estaban muy contentos y no les importaba nada que les fotografiáramos.
La mayoría de la gente se ha alojado en el hotel pero el grupo de Jordi Baldrich y Emilio y yo, hemos acampado en la comisaría. Nos hemos ido a tomar algo al pueblo y yo de paso echar gasoil (sólo se puede echar de 25 en 25 l. y te los cobran a 15.000 francos cada garrafa, no hay gasolinera) Han comenzado a abrir los establecimientos y hemos cenado allí por dos euros unos espaguetis con judías y ensalada de aguacate, todo mezclado, riquísimo. La calle que al principio no estaba muy transitada se ha ido poblando poco a poco de gente, han llegado los macarras del pueblo en sus motos que han parado delante de nosotros muy bien vestidos y saludándose entre ellos de una manera un poco rara tipo a lo que hacen los negros en las películas. Había otros medio bailando al son de la música del local en el que cenábamos (la cena la hemos comprado enfrente pero no tiene sillas y por eso nos la hemos tomado en este otro sitio) que deben ser un poco sordos porque han puesto la música que parece que los del pueblo de al lado la pueden escuchar también.
Yo me he venido para escribir un poco a ver si hoy me acuesto pronto que siempre lo hago más tarde que nadie y me muero de sueño a lo largo del día. Mientras escribo, me ha llamado Eva que quiere ir sabiendo como vamos para ver cuanto va a tener que esperarnos en Angola y se queda más tranquila.
A ver que pasa mañana, espero que el tramo de barro lo pasemos sin muchos problemas y luego que no haya más porque con el remolque es un rollo que te pasas.
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« Respuesta #99 : Junio 02, 2012, 08:23:49 »

18 de mayo de 2012. Nkai. República Democrática del Congo.
Hoy hemos empezado el día realmente mal. Habíamos quedado con la gente y los militares a las siete. Nos hemos ido a buscar café en el pueblo pero no había en ningún lugar, así que hemos pensado que en el hotel en el que se había alojado una parte del grupo sí que habría y que les harían el desayuno, yendo `para allí pero ni tenían desayuno ni nada por lo que hemos comprado unos buñuelos y es lo que hemos desayunado. En la reunión de hoy les he recordado que esto es un viaje de aventura y que todos nos ayudamos, que el coche de organización no es una grúa y que no iba a permitir que hubiera episodios de mala educación por parte de nadie y les he pedido educación. Pues bien, una vez dicho esto, uno de los que viajan en su propio vehículo de muy malas maneras se ha puesto a decir que hace lo que quiere por sus cojones, que está hasta los mismos de la organización y tras responderle que por favor, que no nos faltara y que con educación se puede hablar, han venido los insultos por su parte, los gritos y las ganas de buscar una provocación que por supuesto no ha tenido. Lo que le he respondido ha sido sin una palabra más alta que otra diciéndole que por mucho que grite y me insulte no va a tener más razón y finalmente me he negado a seguir hablando con semejante energúmeno que se ha quedado gritando solo ante el silencio de todos. Que era un maleducado ya lo sabíamos todos en el grupo pero que su mala educación rayaría casi en violencia no lo esperábamos nadie. Desde luego que jamás he presenciado jamás en ningún viaje nada semejante y vergonzoso. Este señor se ha puesto en evidencia y no le ha importado lo más mínimo y la verdad es que me duele que la gente llegue a esto porque si hablan con nosotros todo se puede solucionar o hacer que vaya mejor que antes.
Nos hemos tenido que quedar dos horas más esperando porque los militares no venían, nos decían que tenían al jefe reunido y que no podían. Pensábamos irnos sin ellos pues no los necesitábamos pero Luis creía que era mejor irnos con ellos por seguridad a pesar de haberle dicho que nos acompañaban no por seguridad sino para evitar que nos llevemos algo y ya está. Finalmente han venido y nos han dicho que nos acompañaban tan solo hasta donde ayer se atascaron que era un par de kms. Llegamos al lugar fatídico de ayer y pasamos sin problemas pero más lejos se complicó bastante más y en una de esas el remolque se le volcó a Jordi que no se dio cuenta y lo arrastró pero no se rompió. Tirando a mano con una eslinga unos y los demás levantando el remolque, lo pusimos de pie bastante rápidos. Luego encontramos un puente por el que casi no se cabía y a continuación unos tramos de trialera  muy complicada para subir con coches sin remolque pero con él, era imposible. Vimos que había un camino recién hecho hacia arriba y parecía que salía al otro camino, así que el Land Rover intentó subir pero la entrada de la cuesta costaba mucho y tuvo que hacer un par de intentos pero luego subió hasta arriba fácilmente. A continuación subió Leo que demostró la potencia de su motor y la cantidad de años al volante ascendiendo de una forma tremenda con un coche sobrado de potencia. Ahora le tocaba el turno a Jordi Baldrich que veíamos todos que con el remolque no iba a poder subir. Luis insistió en que quitáramos el remolque antes del comienzo del cortafuegos pues eso es lo que parecía aunque no lo fuera. Luis nos demuestra continuamente que tiene una visión para solucionar los problemas de atascos y similares tremenda. Le hicimos caso y se soltó el remolque pero yo no lo podía enganchar porque lo habían dejado delante del puente y no podía pasar, así que Leo tuvo que bajar y engancharlo él subiendo como si no llevara remolque. Una vez arriba lo enganchamos en mi coche y seguimos. El Land Rover se atascó dos veces más pero Leo lo desatascó sin problemas. Yo me quedé en un barrizal y Jordi B. me sacó tirando con suavidad.
En una de esas llegamos a la República Democrática del Congo o Congo Kinshasa. Pasamos una barrera hecha con bambú y cien metros más adelante había una cabaña de paja donde nos han sellado los pasaportes y no nos han tenido mucho rato. Les preguntamos si hacen visados en la frontera y dijeron que si pero también añadieron que costaban mil dólares, por lo que no sé si será cierto o que se han confundido en la cantidad.
En todo el día hemos recorrido 49 kms porque encontrábamos subidas y bajadas llenas de zanjas y más barrizales. Los caminos eran muy estrechos, de hecho muchas veces la vegetación, que era mucho más alta que los coches, daba a los retrovisores y los metía para dentro. En las cimas de las montañas podíamos contemplar más montañas con pequeños bosques y muchísima hierba muy alta. Pasamos por unos cuantos pueblos donde la gente se quedaba al borde del camino y al pasar nos vitoreaban, eran muy simpáticos. Desde hace varios días, muchos niños no nos dicen blancos sino chinos en francés pues los únicos blancos que ven son chinos y deben pensar que todos somos iguales e incluso algunos dicen ninhau que es adiós en chino.
Ya cansados, llenos de barro y yo harto del remolque, cuando se estaba poniendo el sol, hemos parado al lado de unas casas donde nos han recibido muy bien pero el dueño nos ha indicado que en esas casas no vive nadie pues ellos lo hacen en otras casas más alejadas pero no hemos comentado nada al grupo para evitar que piensen que hay problemas de seguridad y no duerman. Hoy ha cocinado Jordi unos ricos espaguetis

19 de mayo de 2012. Luozi
Nos hemos levantado con el campamento medio tapado por la niebla y yo que dormía fuera, tapado por una manta, lo tenía todo mojado. Si que ha hecho frío por la noche, seguramente que para la próxima coja el saco de invierno. Antes de partir queríamos quemar la basura pero la gente de allí que han venido por la mañana a traer unos plátanos gordísimos y rojos, no nos han dejado, así que la hemos puesto toda en un sitio y al momento los chavales que había por allí se han tirado como locos y se lo han llevado todo. Luego, Vicente le ha comprado todos los plátanos a una mujer que llevaba una gran fuente en la cabeza y que también se había acercado para observarnos. Hemos comenzado a circular y parecía que ya la pista era buena porque era un poco más ancha. En un punto había un señor que decía que el camino que salía por la izquierda hacia atrás era un atajo y que si seguíamos de frente era muchísimo más largo. El caso es que por la izquierda parecía poco usado y no nos fiábamos pero Leo con Vicente (ahora viajan juntos todos los días) han ido a mirar y por la emisora nos comunicaron que se podía pasar y decidimos tirar por ahí. Pasamos por una serie de poblados donde la gente nos aplaudía al pasar e incluso bailaban las señoras a nuestro paso y muchas chicas al saludar hacían una genuflexión. Había muchísimos niños pequeñitos, la verdad que monísimos. En el otro Congo suelen ir desnudos hasta bien mayores pero aquí siempre van vestidos.
Al pasar un puente nos encontramos con un barrizal tremendo por el que ya había pasado Leo que va de avanzadilla pero le había costado mucho y casi se queda. El pupitas, tirando bravamente del remolque comenzó a avanzar y de repente pareció que se lo tragaba la tierra y se hundió pero bien hundido y tuvo que tirar Leo de él para sacarlo con el winch pero no podía  y tuvo que dar marcha atrás y entonces pudo desatascarlo. La cosa estaba chunga pero Carles se fijó en que había un camino no muy marcado para pasar sin meterse por el barrizal y por ahí no tuvimos problemas. El camino tenía continuas subidas y bajadas destrozadas por el agua que a Jordi Baldrich le costaba pasar para no volcar el remolque pero lo hizo de maravilla  y pese a algún susto, lo consiguió. La pista ya era ancha y permitía el paso de dos coches pero el avance muy lento por las zanjas continuas y las ascensiones y descensos por trialeras. Los caminos discurren por la cuerda de las montañas generalmente y por eso dan tantas vueltas. Pasamos por unos cuantos pueblos, uno de ellos bastante grande y en el que paramos a comprar pan y más cosas en el mercado junto al camino. A partir de ahí encontramos grandes tramos de camino en buen estado que nos daban un respiro.
Por la tarde, ya cerca de  Luozi pudimos contemplar de lejos el río Congo, era enorme  y parecía un lago más que un río. Paramos en un control a la entrada del gran pueblo y un policía se vino con nosotros a Inmigración donde debimos hacer fotocopias de los pasaportes. No hay aduana pero nos sellaron el carnet de passage. Nos fuimos a alojar en una misión católica que nos enseñó el policía y luego a cambiar dinero en la farmacia que está en la casa nueva  y aunque ya habían cerrado nos han cambiado. Los dólares los cambian a 920 francos congoleños y los francos cefas a 1700 aunque es un mal cambio. Aquí no hay gasolinera por lo que debemos rellenar los depósitos en los chiringuitos en los que venden combustible en garrafas a 1.100 francos congoleños y hemos apalabrado 80 l. para Jordi y para mí mañana porque ahora no tenía.
La misión en la que estamos no es ninguna maravilla, es la peor y más sucia de todas, pero bueno. Leo en su habitación ha encontrado un escorpión y yo he descubierto que no sé exactamente que día me han abierto la mochila y de un bolsito que llevo dentro me han robado euros y dírham. No han sido grandes cantidades pero sí una faena.
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« Respuesta #100 : Junio 02, 2012, 08:24:32 »

20 de mayo de 2012. Luvo-Songorolo. Frontera
Por la mañana hemos rellenado de combustible de garrafa los coches, aunque hemos tardado un poco ya que los bidones que usaban parecían de veinticinco litros y nos decían que eran de treinta por lo que Jordi les ha hecho comprobarlo lo que con las consabidas protestas por parte de los gasolineros, nos ha llevado bastante tiempo. Hemos ido directamente al embarcadero que funciona por la mañana entre las ocho y media y las once y media. Había dos camiones delante y un coche y en cuanto se han puesto a funcionar, hemos subido al barco el coche que había delante nuestra y yo porque no caben más vehículos. Nos han cobrado doce mil francos congoleños. El río Congo en este tramo debe medir dos kms de ancho por lo menos y el barco tarda casi veinte minutos. Por supuesto, además de los coches pasa también bastante gente y al otro lado hay un pequeño pueblo en el que hemos pasado gran parte de la mañana pues en pasar el resto de los vehículos han tardado un par de horas.
A partir de aquí la pista era buena salvo algún que otro bache gordo y tramos de barro que pasábamos sin problema. También hemos visto algún que otro coche y un par de camiones en dirección contraria. El paisaje era similar al de ayer pero las montañas más suaves. Finalmente hemos llegado a la carretera por la que hemos circulado hasta Songorolo que no era mucha distancia. Hemos repostado y el gasolinero nos ha dicho que la frontera, pese a ser las cinco, la encontraríamos cerrada y que nos podía hacer buen precio en un hotel que casualmente está pegado a la gasolinera. Pensábamos que sería mentira lo de la frontera pero era verdad, menos mal que nos han dejado acampar delante de la aduana en un pequeño pradito. Jordi ha hecho macarrones con setas que estaban muy buenos.
Mañana saldremos con nuestro pasaporte normal pero deberemos entrar en Angola con el segundo pasaporte que es en el que llevamos el visado de Angola, esperemos que no haya problemas por muy legal que sea esto pero que igual no entienden bien. Bueno, yo me voy a la cama porque hace un par de horas que se fue todo el mundo pero me he quedado preparando la ruta de toda la travesía de Angola y que he debido cambiar sobre la prevista porque ésta va por lugares con barro y otras cosas de las que no le gustan nada al remolque.
Eva llegará en unas horas a Luanda pero yo creo que nosotros tardaremos unos tres días todavía en llegar pues las carreteras sé que están llenas de agujeros y la velocidad es lenta.

21 de mayo de 2012. Tomboco. Angola
A primera hora hemos continuado un poco más por el camino después de que nos sellaran los carnet de passage y justo antes de la barrera está la oficina de inmigración. Han buscado el visado del otro Congo y resulta que unos lo tenían en el segundo pasaporte pero se lo hemos explicado el porque tenemos dos pasaportes y no ha habido el menor problema. A continuación hemos pasado el río por el puente para pasar a Angola y allí hemos visto unas modernas instalaciones con aire acondicionado  y todo. Han sellado los pasaportes sin el mayor problema por llevar dos y como no hacían carnet de passage, nos han cobrado 6500 kw por el papelito para el coche, unos sesenta y cinco dólares. Aquí ya no cambian euros sino dólares y no cogen nunca billetes de un dólar y aunque creemos que el cambio es malo lo hemos cambiado a un dólar, cien kw. Hemos estado cuatro horas entre las dos aduanas y cuando ya parecía que podíamos irnos, ha venido el comandante de allí para decirnos que teníamos que tenían que ponernos escolta y que ésta sería para todo el país que la irían cambiando a medida que pasemos provincias. Por fin el coche militar con la escolta armada estaba listo y hemos salido de allí por una carretera nueva.
Hemos parado en Mbanba Congo para comer y allí nos ha dicho el copiloto del Land rover que su padre estaba con los síntomas de la malaria por lo que Jordi Baldrich con Luis y los escoltas se han ido al hospital para hacerle la prueba. El resto nos hemos quedado allí comiendo y comprando una tarjeta sim para poder hablar con Eva y decirle que seguramente que mañana lleguemos por la tarde y se ha puesto muy contenta más que nada porque en el hotel en el que está, mañana no tiene habitaciones, así que hemos quedado en el aeropuerto para no tener que entrar en la caótica ciudad. Al ir a comprar la tarjeta, que estaba un poco lejos de donde habíamos parado, Paloma ha comprado una caja de cervezas y al regresar la llevaba yo pero como me  cansaba de llevarla en los brazos, me la he puesto en la cabeza como hacen ellos pero claro, sujetándola con las manos y la gente al verme se reía y me hacían señales y gestos de que les gustaba verme así. La verdad es que la gente es muy maja.
Como Jordi no venía a decirnos nada, nos hemos acercado al hospital y resulta que Jordi con Luis se habían ido a buscarnos. He entrado a ver al enfermo y lo encontré de maravilla porque le habían metido de todo gota a gota pero lo había pasado muy mal. Nos hemos estado riendo un rato con él y el médico que es cubano y ya nos hemos ido. Estaba en una habitación en la sala de los recién nacidos y los niños malitos y al pasar por delante veías a los niños como de dos o tres años mirando hacia la puerta con sus grandes ojos sin reír, quietecitos, algunos con suero puesto y daba una pena tremenda, la verdad es que me daban ganas de llorar y me habría gustado poder hacer algo para aliviar su sufrimiento. Pero que mal repartido está el mundo, como no van a querer venir a Europa en pateras. También se podían ver a las parturientas tumbadas sin moverse casi, con los niños recién nacidos y las sábanas llenas de sangre, algunas con los familiares y otras solas. La soledad en el hospital sin que nadie te ayude ni te lleve de comer es de lo más duro.
Cambiaré de tema. El enfermo con Luis y sus respectivos hijos, se quedaban en la ciudad mientras nosotros seguíamos viaje para recoger a Eva y nos veríamos otra vez más abajo. El problema era que había que ir con la escolta y hemos tenido que ir a dos comisarías para encontrarlos y nos han repetido que no es por seguridad sino una nueva ley y que es su método de trabajo y que la escolta se iría cambiando a lo largo de todo el país. Finalmente han debido tener un problema con la escolta y nos han dejado marcharnos sin ella pero en un control que hemos encontrado ya sabían que éramos cinco coches y se han extrañado por que íbamos tres y sin escolta pero han llamado por teléfono y al momento nos han dicho que podíamos continuar.
Hemos parado en Tomboco en una misión católica que hay y en la que nos han permitido acampar. Hemos circulado de noche pero la carretera es buena, sin tráfico y la policía nos ha dicho que lo podíamos hacer sin problema pero realmente hemos ido de noche para acortar camino y poder recoger mañana sin falta a Eva. El ambiente del grupo es bastante bueno. Mientras nos acostábamos, Jordi se ha quedado lavando el coche, ya le dije que si no tenía sueño que siguiera con el mío, jaja.
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« Respuesta #101 : Junio 02, 2012, 08:25:15 »

22 de mayo de 2012. Luanda.
Cuando nos hemos levantado, algo tarde porque anoche nos acostamos algo más tarde que de costumbre, el coche de Jordi estaba reluciente pero el mío no así que seguro que le entró sueño, jaja. El día parecía que iba a ser bueno, lástima que José Manuel ha calentado agua para el café del desayuno solamente para los que le acompañan en el coche de Jordi Baldrich y ha sentado muy mal a los que van en mi coche más que nada  porque siempre calientan y preparan leche para todos y a estas alturas del viaje estas pequeñas cosas molestan muchísimo. Las monjitas no nos han cobrado así que les hemos dado una propina.
Hemos proseguido por la carretera hasta Nzeto donde el asfalto nuevo desaparecía y sólo se circulaba por el viejo que está destrozado y lleno de agujeros y en gran parte del trazado ya ni se ve y sólo hay pista. Allí hemos echado combustible en una gasolinera a la salida y hemos continuado. Poco a poco han comenzado a aparecer los baobab y luego había un auténtico bosque de ellos formando un paisaje precioso. También han surgido unos árboles nuevos en todo el viaje que parecen como cactus y son bastante altos. Pasábamos por pequeñas aldeas de tres o cuatro casas y en una un poco más grande y con mercado hemos parado para comprar pan y aunque era temprano, como el arroz tenía buena pinta y las judías también, pues hemos comido allí. Todo es más caro aquí menos el gasoil que cuesta 40 céntimos de euro pero un plato de arroz dos euros y si es con carne y salsa son cinco, precio en sitio popular. A menos de cien kms de la capital la carretera estaba ya arreglada (todo el tramo anterior está siendo preparado para asfaltar por los chinos) y nos ha permitido circular más rápido para poder llegar a buena hora a recoger a Eva que estaba ansiosa por incorporarse al grupo. Hemos recibido en el trayecto un mensaje de Luis diciendo que mañana le daban el alta al enfermo y que saldrían mañana mismo hacia aquí, una buenísima noticia que nos a alegrado muchísimo a todos.
A cincuenta kms de llegar, Jordi ha decidido que prefería ir a dormir a una playa por la que habíamos pasado hacía treinta kms, lo que no me parecía lógico ya que tenía que llegar hasta Luanda y proseguir en vez de retroceder y como no nos poníamos de acuerdo se ha hecho votación con la gente y como suele pasar en muchas votaciones, algunos se ponen nerviosos y pretendían dividir a los dos coches y meter las cosas del remolque en un coche y que el otro se llevara el remolque, algo ilógico en un viaje de grupo por lo que hemos decidido irnos todos a la playa. Nos hemos puesto en camino a Luanda y hemos tardado tres horas en atravesarla pues el aeropuerto estaba al otro lado. El atasco era monumental, nos hemos despistado un par de veces y encima al preguntar a una policía, nos ha hecho pararnos y mirar todos los papeles del coche, nos ha tenido retenidos un buen rato sin saber porque y finalmente ha llegado un policía que nos ha preguntado si íbamos a Namibia y al contestar que sí, ha dicho que siguiéramos. El coche está lleno de barro de las pistas y la policía lo miraba por todos lados, encima la matrícula delantera no se veía del barro y no me había dado cuenta pero no nos ha dicho nada ni cuando nos hemos ido. En un rato del atasco, me ha llamado Hanna y ha puesto al niño al teléfono para que escuchara mi voz y luego le ha hecho algo para que emitiera sonidos  y poder escucharle y aunque se oía un poco mal, me ha gustado oír a mi hijo.
Cuando estábamos entrando en el parking del aeropuerto, me ha llamado Luis y me ha preguntado si habíamos recibido su segundo mensaje y le he dicho que no por lo que me ha contestado que resulta que han vuelto a internar al del Land Rover porque tiene una infección de aúpa en una pierna producida por la picadura de un mosquito que luego él se a rascado mucho haciendo una pequeña herida que se ha infectado produciendo la inflamación de una parte de la pierna y que no tiene nada que ver con la gota que le va dando repetidas veces a lo largo del viaje. Que seguramente que pasado mañana estaría bien y que mañana nos llamaría para contarnos como evoluciona. La mala noticia se ha pasado rápido al aparecer Eva con un maletón y las cosas para mí y para Luis que le habíamos encargado. Me ha llamado Vicente para darnos las coordenadas de donde estaban y me ha pasado a Jordi al que le he dicho que estábamos a setenta u ochenta kms y que volver a atravesar la ciudad con el atasco que seguía habiendo y llegar de madrugada no tenía sentido y que nos buscábamos un lugar para dormir por aquí y que nos hablábamos mañana, así que mañana tendremos mucho que hablar con todos, jajaja.
Luanda es una de las ciudades más caras de todo África, así que intentar buscar un alojamiento en la ciudad ya de noche y sin conocer nada lo descartamos y preferimos dirigirnos hacia la costa. Pronto nos dimos cuenta de que no íbamos en la dirección correcta por lo que siguiendo unas indicaciones nos metimos en un barrio popular parando en uno de sus bares para celebrar la llegada de Eva aunque no estuviera el resto del grupo y ya de paso, cenar un poco de lo nuestro con otro poco de pollo comprado allí. Estuvimos un buen rato porque teníamos todos muchas cosas que contar y luego proseguimos nuestra búsqueda de una playa para dormir aunque no teníamos los colchones o un alojamiento barato. Paramos a preguntar varias veces y a pesar de estar lejos ya de la ciudad, por menos de 150 € no había nada y las habitaciones por ese precio eran tremendamente modestas. En una de esas, vi un pequeño cartel en la carretera y nos metimos por un camino y cuando parecía que no había hotel, vimos las luces de una pequeña casa que era el hotel y estaba bastante bien con habitaciones con agua y aire acondicionado (los que funcionan) aunque muy básicas y un personal muy atento y lo mejor es que el precio era de treinta euros por persona con desayuno incluido. En cualquier otro lugar nos habría parecido una salvajada y ni locos nos habríamos alojado pero ya cerca de la media noche nos pareció un precio muy bueno comparándolo con el resto. Tras acomodarnos nos hemos puesto a seguir charlando con Eva mientras tomábamos un poquito del ron miel de Emilio. Como nos han dado las tantas, mañana nos levantaremos tarde, sobre las ocho.

23 de mayo de 2012. Carpe Diem. Cabo Lando
A pesar de la posibilidad de dormir más, aunque me acosté muy tarde, a la hora de todos los días ya estaba despierto pero me hice el remolón durante un buen rato, algo que da mucho gusto y que no podemos hacer prácticamente nunca. Resulta que de noche no lo vimos pero estábamos a cien metros del mar en un lugar muy bonito. Nos prestaron un módem por lo que aproveché la mañana para conectarme porque hacía como diez días que no lo hacía. Cuando nos fuimos del hotel tiramos dirección Luanda para buscar un sitio donde lavar, engrasar y cambiar el aceite del coche. Pues mucho antes de llegar ya estábamos parados en atasco  y precisamente por estar parados vimos una tienda de aceite para coches y nos detuvimos allí. Como el gasoil es tan barato, pensé que el aceite también pero estaba equivocado, era carísimo y dos botes de cinco litros de castrol no se cuanto me costó 80 dólares. El que me lo vendió me dijo que me lo ponía él sin cobrarme pero llamó a unos “mecánicos” para que lo hicieran y al acabar me querían cobrar 20 dólares por un cambio de aceite y tuvimos follón porque le había dicho al de la tienda que no me cobrara y éstos me querían cobrar más que en España. Por fin nos fuimos y encontramos un lugar donde hacían todo lo que yo quería, el gerente me enseñó los precios y no me lo podía creer, la mano de obra de un cambio de aceite era de 120 dólares, lavar el coche por fuera 50 dólares y todo el coche 100. Me quedé alucinado, no podía creer lo que veía así que nos fuimos de allí. Todo es exorbitantemente caro.
Pusimos dirección sur por la carretera de la costa que era muy bonita disfrutando de una panorámica del mar interior donde está Luanda, preciosa. Paramos en un par de sitios para comer y los precios que nos dieron fueron exorbitantes también por lo que decidimos buscarnos una sombra y comer de lo nuestro y es lo que hicimos a veinte metros del mar y nos supo a gloria. Ya habíamos  hablado con Jordi Baldrich que salían y que podíamos quedar en Cabo Ledo también en la costa por lo que tranquilamente nos dirigimos hacia allí. Pasamos un peaje justo a la entrada de un puente de reciente construcción sobre el río Kwanza y al rato llegamos a Cabo Ledo. Es un lugar turístico por lo que buscamos un camping o algún lugar para poder pasar la noche y lo encontramos, realmente bonito con bungalós y nos dijeron que se podía acampar, pedimos el precio por tienda y nos dice que 50 dólares cada tienda. Yo pensé que el tío nos quería timar y que nos veía cara de tontos por lo que nos fuimos de allí. Intentábamos localizar un lugar cerca de la playa para acampar pero había casas por todos lados. Nos metimos en un sitio que estaba bien pero los vecinos del terreno no dijeron que había que pedir permiso en el restaurante que había allí cerca por lo que nos fuimos andando. El restaurante formaba parte de un complejo turístico preciosísimo llamado Carpe Diem. El gerente fue muy amable pero nos dijo que no conocían al dueño y que era un mal sitio para dormir por seguridad y es que fuera había montones de chabolas. Pedimos precio para acampar en el recinto turístico y nos dijo al igual que el otro que 50 dólares. Vino otro señor que parecía el jefe y nos ofreció acampar en un terreno suyo al lado y que estaba vigilado por la persona de seguridad de la puerta y mientras íbamos andando hacia el lugar que nos indicó nos preguntó que de donde veníamos y al decírselo el  nos contó que había hecho lo mismo pero por la costa este en moto y la gente le había ayudado mucho por lo que prosiguió diciendo que nos iba a ayudar y nos permitió acampar dentro, nos habilitó un baño con agua caliente y todo y nos tomamos una cerveza de barril helada y servida en vasos altos y de cristal. Pasamos una velada muy entretenida entre las cervezas y las anécdotas de viajes. Sacaron un pescado de casi un metro de largo y dijeron que para luego pero no entendimos que nos invitaran a cenar y como los precios por cenar se pasaban tres pueblos, nos tomamos una rica cena y al acabar llegó Jordi con el otro coche.
Hicimos las presentaciones y nos dijeron que fuéramos donde estaban haciendo las brasas para cocinar el pescado y que cenáramos con ellos y a pesar de haber cenado nosotros, ni nos lo pensamos y nos comimos nuestra buena ración de pescado que estaba buenísimo en incluso repetí pero el que comimos en Kribi nos gustó más por ser un tipo de pescado diferente, pero eso no quiere decir que no estuviera bueno éste pues estaba perfectamente hecho. Las brasas las hicieron a diez metros del mar, en la arena donde habían puesto una especie de cojines para disfrutar de la hoguera pues aunque para nosotros la temperatura es muy buena, aquí es invierno. Quien quiera contactar con ellos puede hacerlo a través de www.carpediem.resortropical.com y preguntar por Jaime, una persona encantadora y que cuenta muchas historias de su país además de ser un excelente cocinero.
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« Respuesta #102 : Junio 02, 2012, 08:26:11 »

24 de mayo de 2012. Lobito
Nos quedamos un rato por allí antes de marcharnos para darnos un bañito y que Jordi terminara unas cosas. La playa vista de día era preciosa. Antes de despedirnos, Dionisio nos dio unos cuantos consejos y recomendaciones para el viaje y  nos hicimos unas cuantas fotos todos juntos. El paisaje costero era bonito pero pronto dejamos de ver el océano pese a su proximidad. La temperatura al ir algo alejados del mar subió un poco y a la hora de comer hacía calor. La distancia a recorrer era larga y quizá debíamos haber salido un poco antes porque se nos hizo de noche en la carretera. La llegada a Lobito fue ligeramente liosa debido a que es una población bastante grande y debíamos atravesarla para ir al restaurante Zulú que es donde nos había dicho Dionisio para acampar al lado en la playa. Unos metros antes de llegar, había unos policías que nos pararon y nos acompañaron personalmente hasta el lugar de la acampada. La noche estrellada no era fría y dormimos todos de maravilla pues estábamos cansados.
25 de mayo de 2012. Huambo
Nos levantamos en cuanto amaneció y lo primero que hicimos fue recoger el campamento y luego ya desayunamos. Se dio tiempo libre hasta las once y nosotros lo aprovechamos en ir a comprar y en que engrasaran el coche por debajo pero había que limpiarlo y lo lavaron entero pero eso llevó más tiempo del previsto. Le faltaba valvulina en los dos diferenciales y el cárter. Viendo que iban a tardar de  más pese a haberles dicho que lo necesitábamos a las once, llamamos a Vicente tres cuartos de hora antes de las once para avisar que nos retrasábamos y que llegaríamos media hora tarde. Desde luego no nos gusta llegar tarde a ningún lado y debemos dar ejemplo de puntualidad pero no podíamos dejar el coche sin engrasar y cuando llegamos, Leo nos montó una de las suyas.
Una vez en marcha hablamos con Luis que resulta que iba a tan solo 160 kms por detrás de nosotros y que nos comunicó que Jordi estaba bastante bien, lo que nos alegró enormemente. El paisaje se convirtió de llano en montañoso y llegamos incluso a los 1900  m. de altitud subiendo y bajando cuestas realmente empinadas. Las vistas desde las alturas eran muy bonitas con grandes bosques a lo lejos y montañas por el horizonte.
Al parar en un pueblo, fuera de la carretera, yo salí del coche para hablar con Jordi que iba el último y ver si comíamos allí o no. Mientras hablábamos escuché por detrás de mí un gran ruido y al volverme vi que una moto carro había salido sin mirar y otra moto que circulaba por la carretera había chocado con ella y toda la carga que llevaba estaba al lado del coche. En un momento se llenó de gente al lado del coche y para evitar cualquier posible problema, ordené a José Manuel que se bajaba a atender al herido que subiera y me fui al coche para irnos y al hacerlo me encontré con que toda la carga de botellas de cerveza y agua se había estrellado contra el coche, el cual estaba rodeado de una gran cantidad de gente dando gritos. Sin pararme para nada, entré en el coche y con cuidado para no atropellar a nadie nos fuimos de allí antes de que quisieran involucrarnos en el accidente por estar en el lugar equivocado. Mientras circulábamos, Mar me dijo que las cervezas se habían estrellado hasta por las ventanas y menos mal que estaban cerradas. Al parar pudimos comprobar que había cristales de todos los tamaños por las llantas, por las ranuras de las ventanas y por el techo del coche, se había roto una aleta y arañado una puerta pero menos mal que no le dio a ningún pasajero.
Llegamos de día  a Huambo y pudimos ver multitud de casas destrozadas por la guerra y que todavía no se habían rehabilitado. Nos dirigimos hacia donde nos había indicado un amigo de Dionisio al que habíamos llamado por teléfono pero no dejaban acampar y los bungalos “solo” costaban casi doscientos dólares. Por suerte tras dar algunas vueltas encontramos una hospedería mucho más barato pero con un precio carísimos para lo que ofrecían pero no había otra cosa y ya era de noche. Mientras dábamos vueltas, escuchamos a Luis por la emisora, así que le llamamos por teléfono y nos confirmó que ya estaban en la ciudad y que se iban a un hotel para que el enfermo pudiera estar con la pierna en alto. Todos los componentes del coche dormimos juntos en una habitación poniendo alguna colchoneta para compartir gastos y tras dejar los equipajes fuimos a una tienda que había muy cerca a tomar unas cervezas y  nos dejaron sacar nuestra cena. Cuando ya nos íbamos a ir, se acercó una mujer y se puso a hablar con nosotros y nos invitó a una cerveza pero a continuación nos dijo que vivía al lado y que mejor tomarla en su casa a lo que accedimos encantados pero no compró seis cervezas sino una caja entera. Nos instaló en el salón y se puso a cocinar algo mientras nos contó algo de su vida. Era cirujana de urgencias y había estudiado en Portugal. La verdad es que era muy simpática. Nos sacó unas mollejas buenísimas y más cervezas pero ya no podíamos con tanta cerveza y nos caíamos de sueño por lo que quisimos despedirnos pero Guillermina, que así se llamaba la doctora, nos dijo que de su casa no salía nadie hasta que no se acabaran las cervezas. Nos tomamos otra como pudimos, a mí se me salían por las orejas porque llevaba cinco y tengo poca costumbre, notando cierto mareíllo sospechoso. A pesar de no terminar todas las cervezas nos permitió salir y  nos acompañó hasta el hotel. Pasamos unas horas muy divertidas con esta doctora.

26 de mayo de 2012. Luambo.
Por fin nos pudimos reencontrar todos y ver que el enfermo tenía muy buen aspecto. Explicamos a la gente el día de hoy teniendo previsto acampar antes de llegar a la ciudad debido a los precios tan caros de todo pero  Luis me explicó que a pesar de estar el enfermo mucho mejor preferían irse a dormir a la ciudad para que estuviera más cómodo y que tiraban por delante más rápidos para llegar pronto y que se metiera en el hotel, lo cual nos pareció muy acertado. A pesar de salir todos juntos, nos despistamos y terminamos yendo nosotros en solitario por detrás de los demás. Vicente y Leo decidieron irse con Luis y el Land Rover. y Jordi  B. iba tranquilamente esperando a que lo cogiéramos. Pasamos por una cafetería y paramos a tomar café lo que nos llevó bastante tiempo pero para recuperarlo y no hacer esperar a los demás decidimos coger la comida y prepararla dentro del coche para no tener que parar a comer.
En un pueblo la carretera se acabó y comenzó una pista tremendamente polvorienta que nos recordaba a los días, ya lejanos de Guinea Conakry con las gallegas. La pista atravesaba bonitos bosques de coníferas y de eucaliptos. Se veían árboles por todos lados. Cuando se acabaron las arboledas pudimos contemplar un bonito panorama de montañas, la mayoría de ellas cubiertas por grandes bosques.  Por fin encontramos a Jordi y compañía que habían parado a comer y como nosotros ya lo habíamos hecho en el coche, pues se tomaron unas cervezas y les hicimos compañía partiendo los dos coches y el remolque juntos. Ya muy cerca de Luambo nos desviamos por un camino y paramos al lado de unas casas. Pedimos permiso y nos dejaron acampar ahí, el lugar no era ninguna maravilla pero seguro que más adelante no encontraríamos nada, así que montamos el campamento mientras los niños venían a mirarnos. Tras la cena he hablado con Hanna y me ha vuelto a poner con Miguel al que le hace cosas para que hable por el teléfono y le pueda escuchar. Hanna me dice que cuando yo le hablo mira el teléfono
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« Respuesta #103 : Junio 02, 2012, 08:26:46 »

27 de mayo de 2012. Poblado
Esta noche casi todo el mundo ha pasado mucho frío porque ha bajado la temperatura bastante y no estaban preparados. Nos hemos levantado tarde y con mucha tranquilidad. Jordi ha mirado lo de su coche que no era nada y nos hemos puesto en marcha para ir al punto en el que hemos quedado con los demás. Hemos llegado los primeros y al poco han llegado los que se quedaron a dormir en la ciudad. El miembro que originó el incidente de los insultos y gritos ha leído en el blog el episodio y le ha parecido fatal la publicación, tampoco le ha gustado que pusiera que había enfermado porque resulta que no se lo había comunicado a la familia y ésta se ha enterado al leerlo y se han preocupado (desde luego no era mi intención preocupar a la familia y les pido disculpas por el mal rato que hayan podido pasar por mi culpa) por lo que tras los insultos de rigor por su parte ha comunicado que se iba de la expedición y Luis, que va con ellos formando un equipo pues le acompaña.
Tras el lamentable incidente hemos proseguido el viaje por la carretera que ha ido descendiendo muy suavemente y el paisaje ha ido cambiando a grandes zonas de árboles bajos y también han aparecido los baobabes. Los himba han hecho su aparición y hemos podido ver a individuos de esta etnia en la carretera. Hemos parado a comer en un pueblo en el que les han hecho un arroz con carne, patatas fritas y ensalada por mil kwanzas. Yo no he comido porque tenía que vaciar el gps de tracks y cargar las coordenadas de por donde vamos a ir a la frontera, una pista en la que seguramente veremos a más himbas. A partir de aquí la carretera está destrozada pero los chinos ya están comenzando los trabajos para hacer una nueva.
Hemos parado a dormir al lado de unas casas pero al pedir hospitalidad nos han dicho que allí no acampáramos y que mejor en un lugar más alejado de la carretera. Eva nos ha cocinado un riquísimo plato de pasta del que ha sobrado y que hemos dado a uno de aquí que nos a acompañado para que se lo llevara a su casa. Hemos encendido un gran fuego que ha sido una delicia después de cenar. La noche está preciosa
28 de mayo de 2012. Cruce frontera-Ruacana. Namibia
Con total tranquilidad nos hemos levantado esta mañana y sin prisas nos hemos puesto en movimiento tras habernos despedido de Albertina. La carretera continuaba en mal estado y prácticamente es una pista con tramos de asfalto destrozado. Al llegar a Xangongo, nada más cruzar el puente hay un almacén en el que hemos comprado bebida para muchos días y comida. Hemos cogido la pista que se dirige a la frontera y la hemos seguido. El paisaje es prácticamente como el que traíamos y podíamos distinguir bastantes poblados diseminados por todos lados pero de muy pocas casas pero dentro de empalizadas de madera. Pensamos que estas pequeñas poblaciones serán familiares. Hemos pasado al lado de baobabes realmente enormes y a la hora de la comida, en Naulila, la única población con más casas de todo el camino, hemos parado. José Manuel con Pere y Elvira se han metido en el restaurante y nosotros en la barraca de al lado que por dentro parecía mentira el bar tan mono que tenían montado con billar y todo. Las cervezas estaban heladas y nos hemos hecho unos bocadillos. Nos han dado permiso para coger agua y hemos llenado el depósito del coche, continuando por el polvoriento camino. Pronto hemos llegado a una pista bastante principal y sin baches por la que hemos alcanzado una T de pistas al lado de unas casas y en un par de minutos nos hemos presentado en la frontera.
Hacer los papeles de salida de  Angola  ha sido rápido pero una vez en Namibia ha sido bastante lento. Lo primero es dejar los coches antes de que te abran la barrera para que te miren los coches. Se han empeñado en buscar un número de serie del motor, cosa que no llevaba ninguno de los tres coches y hemos perdido bastante tiempo en ello. Luego hemos entrado en la caseta de inmigración donde hemos rellenado un papel que hemos entregado juntamente con el pasaporte y el sello del carnet de passage. Los dos coches que se habían separado del grupo han aparecido en ese momento y han hecho también las gestiones administrativas saliendo antes que nosotros pues con Paloma he ido a cambiar algo de dinero pero sólo nos han cambiado cien dólares namibios.
Como la noche se nos estaba cayendo encima, hemos acampado cerca del cruce hacia Ruacana al lado de unas casas en las que hemos pedido permiso para acampar. Como teníamos agua, nos hemos duchado por turnos usando cada uno una botella de litro y medio y nos sobraba agua y todo. José Manuel ha encendido la hoguera y Pere acompañado de Elvira algunas veces ha traído la leña a parte de la aportación más pequeña de cada uno. El ambiente entre los miembros restantes del grupo ahora es bastante bueno.

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« Respuesta #104 : Junio 02, 2012, 08:27:53 »

29 de mayo de 2012. Kamanjab. Namibia
Por la mañana ha venido el dueño del terreno donde habíamos acampado para tomar un café con nosotros. Hablaba afrikáner y costaba mucho entenderse con él. Nos hemos levantado sin prisas y lo hemos puesto todo bien antes de comenzar el viaje de hoy. Hemos cogido la dirección de Ruacana para ir a la frontera a ver las grandes cascadas. La carretera no ofrece problema alguno encontrando en varios puntos alojamientos señalizados en la carretera. Llegando a las cascadas, de lejos se puede ver el embalse y la presa que hicieron hace años y que es responsable de que las cascadas casi no lleven agua y que no merezca la pena el ir hasta allí a no ser que sepas que hay agua y que las cascadas fluyen como antes.
Hemos regresado al cruce para coger la pista hacia el sur, es una pista muy buena, ancha, lisa y de color blanco. En ella hemos visto a diferentes grupos de mujeres Himba andando, desnudas de cintura para arriba, con barro en la piel y muchos abalorios, realmente impresionante verlas y nos hubiera gustado mucho el fotografiarlas pero parar el coche delante, bajarnos, hacerlas fotos e irnos nos parecía poco ético, así que su imagen la tenemos en la memoria. Al llegar a una pequeña población con un control veterinario y policial, comienza la carretera que es buena y con multitud de zonas de picnic señalizadas y con sombra. En el control veterinario sobre todo han querido mirar las neveras pero no nos han hecho abrir el remolque como ayer en la frontera. La circulación era buena y tranquila, ya íbamos bordeando el parque de Etosha cuando de repente he visto una gran jirafa entre los árboles al lado de la carretera. Al pararnos se ha alejado un poco pero la podíamos ver bastante bien y muy ilusionados por verla, es la primera que vemos en todo el viaje. En varios sitios a lo largo del asfalto había señales de atención animales salvajes representada en la señal con un elefante y mira por donde, sí que los había.
 Como la zona de Kaokoland no se ha hecho por estar previsto hacerlo por pistas y ya no apetecía nada por el remolque, la gente había propuesto si era factible recorrer la Costa de los Esqueletos. Cuando hemos llegado a Kamajab creíamos que habría banco pero no, solamente una oficina que abre los viernes de nueve y media a doce. Necesitábamos cambiar dinero y lo hemos podido hacer en la tienda de al lado de la gasolinera pero a un cambio malo, a siete dólares namibios por uno americano cuando tendría que estar a ocho. Justamente cuando hemos llegado salía una himba con su carrito del mercado y Elvira ha intentado fotografiarla pero ella no ha querido. Hubiera sido una foto preciosa con el contraste tan grande de la ciudad y la cultura himba. Al repostar hemos podido comprobar lo caro que es el combustible aquí, a diez con cuarenta, más de un euro. En esta población, a pesar de su diminuto tamaño, hay multitud de alojamiento de todo tipo.
Se hizo una reunión para ver si todos querían ir a la Costa de los Esqueletos y todos quisieron por lo que se puso rumbo a la costa. La carretera se acabó en seguida y comenzó una pista buenísima. Como no veía a los demás por detrás, paré y ya por fin por la emisora nos dijeron que habían parado para ver una jirafa. Que suerte dijimos todos y en ese momento vimos una perfectamente, a escasos metros de nosotros y no se movía dejándose fotografiar a placer pero la luz no era muy buena ya que el sol se ponía. Por el otro lado surgió otra jirafa y la que vimos primero se puso a galopar majestuosamente antes de desaparecer. Fueron unos momentos muy bonitos el ver a los animales campar a sus anchas.
Como ya había que acampar, en la primera puerta que vimos, pues todo está vallado siempre, entramos y preguntamos a unos negros que allí había si podíamos dormir y nos indicaron donde estaban las casas a las que nos dirigimos tras abrir varias cancelas más. En las casas no estaba la dueña pero la llamaron por teléfono y dijo que podíamos, así que el capataz se cogió su land rover destartalado y nos trajo a un lugar al lado de un pequeño río donde como era todo arena y no había vegetación podríamos acampar sin miedo a los bichos que hay entre la maleza. Nuevamente hemos encendido fuego y hay un gran ambiente de campamento y mientras escribo estoy venga a oír risas y por eso lo voy a dejar para ir con todos. Por cierto que Elvira ha encontrado un trozo de cabeza de algún tipo de gacela con unos cuernos tremendos. Como anécdota, aquí se circula por la izquierda y en varias ocasiones me ha tenido que dar un toque Leo porque iba por la derecha sin darme cuenta, jajaja.

30 de mayo de 2012. Mille 108. Costa de los Esqueletos
Por la mañana hacía frío y se estaba de maravilla dentro del saco pero Leo ya no tenía ganas de estar levantado solo y ha tocado su sirena para despertarnos a todos. Hoy nadie se ha levantado pronto salvo Leo. Hemos vuelto a encender el fuego y hemos calentado en las brasas el agua porque se nos ha acabado el gas. Una vez en la pista hemos continuado hacia las montañas que se veían al fondo. El paisaje era de árboles bajos y rocas, igual que ayer pero al llegar a la zona montañosa los árboles han ido desapareciendo para dar paso a los matorrales. Antes de llegar a dicha zona, nos hemos cruzado con una furgoneta de la que ha salido despedida una piedra que ha dado en el parabrisas y le ha hecho otro agujero como el de Gabón, vaya mala suerte. Mientras poníamos cinta americana para tapar el agujero, hemos visto entre los árboles un elefante pero estaba demasiado lejos. Al llegar arriba del puerto, que estaba a mil quinientos metros, Emilio ha divisado un orix precioso que estaba no muy lejos en la montaña, así que cámara en mano he subido por otro lado para sorprenderlo y poder fotografiarlo y he podido acercarme bastante antes de que escapara al galope montaña arriba pero había muchos arbustos para haberle hecho una buena foto.
Cuando ya íbamos descendiendo, ha aparecido una gran manada de gacelas que se han quedado quietas al lado de los coches y más tarde, nuevamente Emilio ha vuelto a ver una pareja de Orix que estaban algo alejados. Todos los orix que hemos visto hoy el primero que los señalaba ha sido  Emilio. Tras el descenso vino una gran llanura cubierta de hierba baja y amarilla, en ella pudimos ver una gran manada de cebras y unos kms más lejos otra pero muy cerca de la pista. También vimos tres avestruces y  bastantes gacelas y orix. La verdad es que era una gozada circular por aquí y poder contemplar estos animales, nos hacía ilusión porque no es lo mismo ir por un parque y verlos que hacerlo en pleno campo. La verdad es que esto está desértico de gente, las poblaciones que figuran en el mapa son cuatro casas con unas pocas personas y a lo largo de la pista hemos visto alguna que otra granja y nada más en cientos de kms.
A pesar del frío de por la noche, a la hora de comer hacía bastante calor y precisamente sobre esa hora hemos llegado a la entrada de Squeleton Coast Park. Allí vendían collares y he comprado uno hecho con las púas de puerco espín. El oficial que había allí nos informó que si entrábamos había que salir por la otra puerta situada a 143 kms antes de las seis de la tarde pero que nos daba tiempo pero si lo preferíamos podíamos acampar gratuitamente en la zona que hay para ello con agua y baños. Hemos decidido preparar algo rápido para comerlo por el camino y tirar. El paisaje cambió radicalmente y se convirtió en un desierto auténtico en el que todavía pudimos ver algún orix más pero alejado. Al final, ya cerca de la costa aparecieron las dunas, un gran cordón que seguimos durante un rato para ver las bonitas dunas aunque debíamos ir en dirección contraria. De repente se pinchó una rueda del remolque y se destrozó. Cuando lo arreglamos, dimos la vuelta y continuamos por la pista que es buenísima  y que permite buenas velocidades. Durante un buen rato no se pudo ver el mar pero a partir de la zona denominada como Toscanini (no sé si tendrá que ver algo con el famoso y gran director del siglo pasado) la pista bordeaba el mar que con grandes olas azotaba la playa. Hacía viento y mucho frío por lo que no apetecía nada parar el coche para dar un corto paseo por la playa. Cerca de la hora de ponerse el sol llegamos a la salida del parque y les dimos el permiso que nos habían dado en la entrada y nos pusimos a continuar pero resulta que tenía una rueda pinchada que procedimos a hinchar porque parecía un pinchazo pequeño. Mientras llegó un grupo de todo terrenos todos muy preparados con matrículas de Namibia pero con gente blanca.
El pinchazo parecía que aguantaba. El viento arreciaba y la noche había caído ya y llegó un punto en el que tuvimos que hinchar nuevamente la rueda para continuar porque con el viento y frío que hacía, además de noche, no apetecía nada ponerse a ello. Llegamos al camping que está a treinta y cinco kms más delante de la salida del parque. No tenía nada de nada y era caro, cien dólares namibios por persona y treinta por el coche y si querías agua caliente había que pagarla, así que nos fuimos y al poco nos salimos de la pista para acampar en el medio del desierto. Costó montar las tiendas por el viento que había. Como no tenemos gas hemos cenado un bocadillo y como era temprano pero hacía mucho frío con bastante viento, nos hemos metido todos en nuestro coche aunque el resto del grupo se han ido a dormir y mientras yo escribía, ellos leían, parecía que el coche había convertido en una biblioteca. Mañana tendré que cambiar la rueda, no me apetece nada de nada.

31 de mayo de 2012. Hemties Bay
Como todos estos días, nos hemos levantado tranquilamente y hemos visto que la otra rueda trasera estaba también pinchada, vaya mala suerte, dos ruedas en una pista buenísima. Todo estaba mojadísimo y a pesar del sol, no se secaban ni las tiendas ni nada. He cambiado la rueda con la ayuda de Jordi y la otra, como no se había deshinchado completamente la hemos hinchado pues tampoco quedaba tanto para llegar a la ciudad. Hemos seguido por la pista bordeando el mar por un lado y el desierto desolador por el otro. No muy lejos hemos llegado a Cap Cross desviándonos a la derecha por la pista. Tras pagar la cuota para entrar en la reserva, hemos llegado hasta el parking al lado de los lobos marinos y ha sido impresionante la cantidad de ellos que había. Tenían colocadas unas pasarelas por donde debías pasar y podías ver con toda comodidad a las focas sin molestarlas. Era divertidísimo ver como andaban y como los pequeñitos se ponían a correr y pasaban por encima de quien se les pusiera enfrente. El griterío era tremendo y la gran mayoría de las focas que había estaban durmiendo al sol y sobre todo en las rocas que era el lugar que más les gustaba. En las aletas delanteras todavía tienen uñas y con ellas se rascaban como los perros. En el mar también había cientos a pesar de las olas tan tremendas que había y las veías hacer surf o dar saltos como los salmones, era realmente divertido observar todo lo que hacían. No había machos, sólo hembras con las foquitas bebés con unos ojitos súper tiernos. Hemos pasado como una hora por allí y nos habríamos quedado mucho más pero debíamos continuar. Nos hemos acercado al lodge que había allí cerca (tiene un coste de 150 euros aproximadamente y estaba muy bien) para tomar un café en la terraza pegados al mar.
Nuevamente en marcha, por la pista pronto hemos entrado en Hemties Bay para arreglar mis pinchazos y cambiar la rueda del remolque y de paso cambiar los frenos que estaban ya gastados pero ha resultado que una vez quitadas las ruedas estaban a medio uso y afortunadamente no ha hecho falta su sustitución. Jordi ha ido a cambiar pero allí el cambio ha sido peor que en otros lugares. Como era la hora de comer, nos hemos dado un capricho y nos hemos ido a comer todos a un restaurante donde nos hemos puesto como el quico y nos  han dado las tantas. Hemos repostado pero el gasoil también estaba más caro que en el último lugar en el que repostamos. Esta ciudad se dedica a la pesca deportiva desde la playa y hay muchas empresas que trabajan en ello para los turistas, la gran mayoría del país. En la gasolinera conocí a un chaval que tenía otro toyota hdj 80 muy preparado, era belga pero vivía allí y tenía un guest house y una empresa para el turismo de pesca. No nos despedimos hasta enseñarnos los extras de cada coche.  Cuando por fin nos hemos puesto en marcha, en la pista Leo ha pinchado también una rueda. Las Hankook de Jordi no han pinchado ni una vez.
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